PRIMEROS AUXILIOS EN CARRETERAS
Ante un accidente, la atención de los heridos debe dejarse en manos de
profesionales. No obstante, cualquier conductor puede detenerse para señalizar
el siniestro y ofrecer los primeros cuidados.
Calma, serenidad y seguridad. Estas son las tres premisas recomiendadas a la hora de auxiliar en un accidente de carretera.
ALGUNAS RECOMENDACIONES:
Estacionar nuestro vehículo iluminado fuera de la calzada y rebasado, si es posible, el lugar del accidente.
Señalizarlo con los triángulos en ambos sentidos de la circulación (excepto en autovías o autopistas) situándolos a una distancia suficiente.
Inmovilizar los vehículos accidentados parando el motor, accionando el freno de mano e introduciendo una velocidad.
Si hay víctimas, avisar a los servicios de urgencias. Hay que facilitar el lugar exacto del accidente, el número de víctimas y los síntomas de la gravedad de sus heridas.
Suprimir todo elemento que pueda oprimir y agravar las lesiones. En el caso de motoristas, como norma general, nunca se debe retirar el casco.
No se debe mover a los heridos, ya que podríamos agravar posibles lesiones no visibles. Esta norma sólo tiene dos excepciones, cuando el vehículo se ha incendiado o cuando se encuentra a punto de caer al agua. En estos casos hay que ser muy cuidadoso y extraer a la víctima movilizándola como si fuera un “paquete rígido”, evitando doblar o tirar de ninguna parte de su anatomía. Se recomienda, a ser posible, un mínimo de cuatro personas para mover a un adulto.
Nunca parar a curiosear. Si un accidente está siendo atendido y no podemos aportar más ayuda, lo más recomendable es seguir nuestro camino. Cuando no tenemos función que desempeñar, lo único que podemos conseguir es obstaculizar y crear peligro.